Por: Msc. Josefina Àlvarez-Dobinger[1]
Viena, noviembre 2007
I SALA MAC 1997-2007
La Sala Mujeres del Arte Contemporáneo, irrumpe en la escena de las artes visuales en Honduras a partir del discurso de la identidad. Desde esta perspectiva Mujeres en las Artes se ha preocupado y se ocupa de la búsqueda por comprender el estado de incertidumbre sobre los propios procesos individuales a nivel institucional como una organización de mujeres y los colectivos en el sentido de nación, dirigidos éstos a indagar acerca de los significados de la identidad y la posible alteridad de la realidad social.
Al entender la memoria como un dispositivo en el cual se almacena información, datos o instrucciones para recuperarlos y utilizarlos posteriormente, la propuesta de la Sala Mujeres del Arte Contemporáneo, se considera parte del proceso de conciencia dentro del cual se han confrontado las tendencias contradictorias entre los significados sociales establecidos por una cultura dominante y las relecturas de la realidad social realizadas por las mujeres artistas a partir de sus experiencias cotidianas.
La Sala Mujeres del Arte Contemporáneo, posee una historia de vida y las historias de vida se caracterizan por mostrar la vinculación entre la identidad y la memoria, aspectos que se construyen y se narran procesualmente al interior de las experiencias cotidianas. De ahí, la necesidad de conmemorar -traer a la memoria- el camino recorrido por Mujeres en las Artes como institución así como, el transitar de las mujeres artistas y sus producciones durante los últimos diez años de su fundación.
Esta trayectoria alcanzada por La Sala Mujeres del Arte Contemporáneo, poseen un fuerte contenido simbólico ya que abarca procesos personales deconstructivos, evidenciados en las producciones artísticas que gozan a su vez, de un carácter ritual. Como una constante, el discurso de Mujeres en las artes refiere al tema de la identidad, la cotidianidad y las experiencias de las mujeres artistas.
La cultura se encuentra sumida en un universo simbólico, que según Ernst Cassiers[2], el lenguaje, el mito, el arte y la religión son parte de este universo, y constituyen los diversos hilos que tejen la red simbólica, la complicada trama de la experiencia humana. Cassiers advierte que la realidad no se puede observar directamente, o sea, no puede verse, como si dijéramos cara a cara. Por lo tanto, la realidad física parece retroceder en la medida que avanza la actividad simbólica, así, en lugar de tratar con las cosas mismas, en cierto sentido, la persona conversa consigo misma. Fueron las primeras búsquedas por evidenciar la producción artística femenina lo que hizo posible congregar en un mismo espacio la diversidad de lecturas de la realidad desarrolladas al interior de la práctica artística, entendidas éstas como aportes para la construcción social de la realidad a partir de la experiencia de las mujeres.
Los temas abordados en las producciones durante los años 1997-2000 abarcan entre otros, realidades de injusticia y desigualdad, de denuncia pública y demanda por mejores condiciones de vida de los sectores desprotegidos –discriminados, aislados y subordinados en relaciones de poder jerárquicas y asimétricas-. También es recurrente la confrontación de la memoria colectiva ya sea a partir de la confrontación particular de la artista –su mundo interior- con su entorno y su obra, así como temas sobre la familia, el dolor, las relaciones interpersonales, la violencia y los efectos que causan las nuevas tecnologías sobre la vida cotidiana percibida conciente e inconcientemente por la persona.
Es así como, a partir del conocimiento y reconocimiento de la existencia de una amplia producción artística realizada por mujeres durante los tres primeros años de investigación curatorial, La Sala Mujeres del Arte Contemporáneo, se enfrenta a la realidad que desde el punto de vista investigativo – historiográfico, las mujeres se encuentran ausentes, es decir invisibilizadas en los registros documentales. La problemática se agudiza a niveles latinoamericanos, ya que las mujeres artistas están al interior de las grandes tendencias artísticas como casi inexistentes.
De tal manera, que se orientaron los esfuerzos por desarrollar una investigación que brindara explicaciones sobre la práctica artística, considerando como aspecto medular la identidad de género y su relación con la producción artística entendida como lenguaje. Para ello se realizó un estudio de casos; Costa Rica y Honduras[3]. Una de las premisas de la investigación advierte que la formación de un conocimiento colectivo sólo es posible mediante el relato y la ordenación de las experiencias de las mujeres artistas, ya que hace posible el que se amplíe la realidad vivida y que a su vez, la percepción que se tiene de la mujer abarque sus propias experiencias y de tal manera, de la sociedad en su conjunto. Según Marta Lamas,[4] al momento de nacer se despliega la lógica de género: en función de la apariencia externa de los genitales, a la criatura se le habla de una cierta manera, se le trata distinto, se le alimenta diferente y se depositan sobre ellas ciertas expectativas y deseos. Así arranca el proceso de atribución de características “femeninas” y “masculinas” a cada sexo, a sus actividades y conductas, y a las esferas de la vida. Por lo tanto el género, según Joan Scott[5], es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias percibidas entre los sexos.
Exposiciones Sala MAC 1997-2000: Historia Sitiada, Isabel Ruiz 1997; Imagen y Cotidianidad, Patricia Cervantes 1997; El arte un espacio de pertenencia, Esculturas, Regina Aguilar 1997; Instalación: Memorias, Xenia Mejía 1997; Punciones, Patricia Belli, 1998; Instalaciones: Al final, Regina Aguilar 1998; Evidencia y Memoria MUA Instala 99; Yo soy ese signo…!!?!! El Enigma y la Respuesta, Johanna Montero 1999;Leyendo una Historia de Mujeres, Nury Reyna de Toffé 2000, Serie: Mujer en Blanco y Negro, Carolina Kriesten 2000; Radiografías de la memoria, Xenia Mejía, 2000; Encuentro: Huellas GRANA 2000; Signos de Enlace, Regina Aguilar, Celsa Flores, Xenia Mejía, Marjorie Avila, Paquita Cruz y Sila Chanto 2000
Notas:[1] Mag.ª Josefina Alvarez-DobingerLic. en Historia, Msc.en Estudios de la Mujer, Diplom en Formación y Orientación LaboralCo-fundadora de Mujeres en las Artes "Leticia de Oyuela". Asesora y colaborado de MUA. Actualmente labora en la Oficina de Intervención para víctimas del Tráfico de Mujeres LEFÖ-ibf, Wien.[2] Herskovits, Melvillej. El hombre y sus obras: La ciencia de la antropología cultura. Fondo de Cultura Económica. Traducción, M. Hernández, Barroso. México. 1952. p.40, [3] Álvarez, Josefina. Mujeres Centroamericanas y su Práctica Artística: Interpretación de la Realidad desde el Lenguaje del Arte. Un estudio de casos Honduras- Costa Rica. Tesis sometida a la consideración del Programa de estudios de postgrado para optar al titulo de Maestría. Universidad Nacional – Universidad de Costa Rica. Costa Rica. 2006
[4] Lamas, Marta en Arango, Luz Gabriele. Op. Cit. p. 62
[5] Lamas, Marta. El género... Op. Cit. P. 330-331
II Sala MAC 2000 -2007
En el año 2000 La Sala Mujeres en el Arte Contemporáneo, inicio la transformación de su plataforma operativa, este cambio se reflejara posteriormente en las rutas tomadas por la organización al crear el Centro de Artes Visuales Contemporáneo, con el objetivo de brindar respuesta a las empresas de otros sectores respecto a la producción artística-cultural; la primera corresponde a los grupos emergentes que se vieron confrontados por el tipo de producciones artísticas presentadas en La Sala Mujeres en el Arte Contemporáneo. Estudiantes y jóvenes artistas expresaron gran interés respecto a las producciones artísticas que alteró sus estados de conciencia, como resultado de los conversatorios, talleres e intercambios con las artistas centroamericanas convocadas a estos encuentros.
Consideraríamos durante este trayecto, otra de las interrogantes que Mujeres en las Artes, se plantea en términos de su papel como institución gestora – cultural del Centro de Artes Visuales Contemporáneo en los años 2000-2006, en los cuales pasan a la reflexión los discursos que las artistas elaboran a partir de su obra. Así, son evidentes temas como los recorridos urbanos, el hábitat nómada, como espacio en el que se habita, sueña y proyecta hacia el futuro, la construcción de “nuevos” imaginarios femeninos, lo interior y lo subjetivo, la presencia y ausencia del cuerpo, la comunicación, los contrastes de los espacios cotidianos, las intervenciones públicas y el poder de la imagen como punto que abarca a las artes visuales en su conjunto.
En este contexto el recorrido ejercido por La Sala Mujeres del Arte Contemporáneo, en su primera etapa otorga fundamentos teóricos al supuesto que las experiencias de las mujeres vinculadas a su práctica artística, poseen una interrelación de condiciones personales, sociales, históricas y culturales propias. Lo anterior refiere a la identidad en el tanto se entiende esta como proceso de construcción personal y colectivo que se desarrolla en el hacer cotidiano y vivencial.
Las artistas como resultado de la interacción social narran elementos de la realidad social y de tal manera se genera el espacio para evidenciar la desigualdad de género, resultado de un proceso interpretativo y de reconocimiento de las bases de la estructura social en la cual coexiste y a su vez, recuerda la existencia de la pluralidad de significados sociales. De tal manera evoca a más variadas formas de interpretación del mundo y abre la posibilidad de detenernos a vivir las pasiones, los sueños y porque no, esa búsqueda de autoconocimiento de la sociedad en la que nos
desenvolvemos.
Exposiciones correspondientes a los años 2000: Salida o Silencio, colectivo ARTERIA. 2001 – 2006: Un espacio sin límites, Johanna Montero Matamoros 2001; Casa propia, María E. Álvarez 2001; Identidad protejida, Rebeca Alpizar 2002; Proyecto Curatorial A textura: Entremeses para la esperanza, Isadora Paz; Interrogatorios, Johanna Montero; Idearios colectivos, Fotogremio 2002; Sentires de mujeres 2003; Juego de pelota, Mayra Barraza 2004; El libro de las 100 manos, Mayra Barraza 2004; Variables: Serie II, Iraida Icaza 2004, Signos de Agua, Armando Lara ; 2005; Fotografía, Cecilia Paredes 2005; Radiografía del encierro II, Alicia Zamora 2005; Exposiciones correspondientes a los años 2006-2007: Lo sensitivo es colectivo, Elodie Tomka – Ginnette Riquelme 2006; Proyecto: Gritos, Johanna Montero Matamoros 2006. Videopinturas Hugo Ochoa 2006; Tiempo, Límites, Espacio, Santos Arzú Quioto 2006.
III Memoria: Evidencias desde lo femenino a la alteridad
En el marco conmemorativo de los diez años de establecimiento de la Sala Mujeres del Arte Contemporáneo, Mujeres en las Artes propone como uno de sus fines el planteamiento reflexivo al rededor de la propuesta Memoria: Evidencias desde lo femenino a la alteridad, en el cual se declara la importancia de generar espacios de discusión teórica, así como de diálogo sobre los fenómenos artísticos y las experiencias de las mujeres. Crear espacios de socialización de las experiencias de las mujeres en el campo de las artes como una forma de develar los mitos dicotómicos de lo femenino y lo masculino para potenciar su resignificación y en última instancia, MUA estima como medular la introducción de los análisis teóricos de la identidad de género con los relatos biográficos de las mujeres y su práctica artística.
Por ello referente a las diferencias marcadas socialmente por el sexo, es determinante señalar desde una perspectiva feminista la importancia de percibir, la capacidad de convertir las experiencias personales en experiencias colectivas. Para ello se destaca la importancia del lenguaje como una experiencia liberadora que evidencia lenguajes de colonización, de resistencia y diferenciación usados por distintos grupos sociales, entre ellos las mujeres, que vienen a ser un conocimiento que los sujetos han acumulado a lo largo de su vida.
Las experiencias de las mujeres artistas se desarrollan en el marco de la interacción social, y es sabido que las relaciones de la persona al interior de la un grupo social son marcadas por diferencias basadas en el género. De acuerdo con Jean Flax
[1], estas diferencias no reflejan las influencias de los papeles sexuales que son definidos externamente por la cultura.
La actividad artística posee la particularidad de manipular en su proceso, estímulos y sentimientos, es decir abarca la visión de mundo de la/el artista. Por consiguiente hablar de la experiencia de las mujeres artistas y su vinculación a la identidad de género evidencia aquellos aspectos personales que no se abordan como temas de discusión y/o reflexión en la sociedad y son sumergidos culturalmente hasta valorarlos como hechos irrelevantes.
En acuerdo con Flax, sentimientos como los que surgen de la forma en que se experimentan y mantienen relaciones íntimas, o las formas de resolver conflictos en las demandas y competencias del trabajo y la vida familiar, no son accesibles a nuestra conciencia racional aunque puedan ejercer una poderosa influencia en lo que hacemos.
Los significados sociales que se revelan en la experiencia personal, son expresados por la persona a través del lenguaje. La artista se expresa haciendo uso para ello de un lenguaje particular que, podría afirmarse, posibilita la reflexión crítica de los aspectos sociales, históricos y culturales. Tal aseveración hace factible que se recree la imaginación colectiva y por lo tanto, el que se pueda considerar el paso hacia la participación activa de grupos y/o sectores que se han encontrado histórico y culturalmente excluidos de la realidad social.
Las ciencias sociales, entre ellas la sociología y la antropología, han hecho uso del estudio de las artes, en particular de las artes visuales para conocer mejor las necesidades de las sociedades actuales. Se entiende por artes visuales, según Omar Calabrese
[2], una condición intrínseca de ciertas obras producidas por la inteligencia humana, en general constituidas únicamente por elementos visuales, que expresen un efecto estético, estimulen un juicio de valor sobre cada obra, sobre el conjunto de obras, o sobre sus autores, y que dependa de técnicas específicas o de modalidades de realización de las obras mismas.
Se argumenta que la/os artistas, mediante su lenguaje particular, es decir, mediante objetos artísticos, abordan una visión común de la sociedad en la que viven. Estos aspectos comunes conocidos como rasgos de identidad son explicados por la psicología social a través de la socialización. EL individuo emerge y se configura al interior de una sociedad, es decir, se desarrolla históricamente como persona y como miembro del medio en el cual interactúa.
La práctica artística se entiende como la ocupación habitual y constante en la que se desarrollan las experiencias del hacer artístico que abarca entre otros aspectos; la producción de objetos artísticos, el desarrollo de aptitudes a través del ensayo de técnicas, las modificaciones de la personalidad de las artistas y sus vinculaciones con las ideas y sentimientos de una colectividad social.
IV Mujeres y Práctica Artística
Dentro de este marco se hace necesario retomar el estudio de las explicaciones resultantes de la investigación sobre Mujeres Centroamericanas y su Práctica Artística: Interpretación de la Realidad desde el Lenguaje del Arte, en donde las hipótesis de la configuración de la identidad de las mujeres es afectada por las experiencias a las que se enfrenta por su condición de género. Se advierte que el mundo dentro del cual interactúan las artistas es un mundo lleno de contradicciones, que brinda una imagen paradigmática, mítica y sobre representada de la mujer. Así, estos hechos que conforman la identidad de género se graban en la subjetividad.
A lo largo del desarrollo del estudio de casos se pudo observar que las artistas, tal como lo apunta la teoría feminista, separan lo que ha sido su experiencia vivida así como los roles o expectativas idealmente construidas en el seno de la sociedad. El peso que ejerce la fuerza de los mitos sociales sobre el proceso de configuración de la identidad de género se relaciona con el hecho de que los mitos se construyen en un imaginario que los presenta como en una realidad objetiva, ya que operan a través de la repetición insistente de las narrativas y a través de los discursos. Así mismo, los mitos se establecen en un universo de significado que se presentan como disposiciones morales que ocultan algunos aspectos importantes y determinantes de la realidad y exaltan otros.
A través de las experiencias de las artistas se puede demostrar que en el proceso de construcción personal, las mujeres aprenden, como advierte la teoría feminista a adoptar el rol del otro generalizado, es decir, las normas sociales establecidas por la lógica masculina que generan como resultado el que a las mujeres se les declare como inferiores y diferentes a los hombres. De igual forma en los cinco casos estudiados se observa una lucha continua por validar aquellos aspectos importantes de su identidad personal a través de los cuales desmitifican las concepciones paradigmáticas sobre la concepción cultural de lo femenino y lo masculino.
No obstante las realidades sociales de las artistas son muy particulares, se observa como elemento común que la organización subjetiva de su mundo se vincula al aprendizaje de verse a sí mismas a través de los ojos del otro generalizado y posteriormente una vez interpretado desde su condición de género propiamente dicha.
Aspectos como las dificultades financieras y las desigualdades en la distribución de los ingresos entre hombres y mujeres, el constante esfuerzo por demostrar socialmente que como mujeres se posee la capacidad y el conocimiento en el campo laboral y son igualmente competitivas que los hombres, así como la violencia masculina a la que las mujeres se ven expuestas son entre otros, hechos que describen la urgencia de elaborar estrategias que se dirijan al cambio sobre las prácticas de género que rigen en la actualidad nuestra cotidianidad.
A partir de sus experiencias personales las artistas al interior de la práctica artística reflexionan sobre aspectos como los roles tradicionales asignados a las mujeres en la familia, ya sea como hijas, madres, esposas, compañeras o como mujeres mismas. Así mismo se enfrentan críticamente a las maneras en que se desarrollan las relaciones sociales en lo que respecta a lo financiero, lo educativo y también en cuanto al rol que los Estados tienen para con los ciudadanos.
Las obras artísticas se perciben como productos de procesos de pensamiento, ya que éstas comprenden las condiciones intelectuales del lenguaje y la elección premeditada, conciente o inconciente, de formas y signos. La obra de arte se entiende como un lenguaje a través del cual se interpreta la realidad.
Los temas que se destacan en la investigación, son aquellos vinculados a la auto identidad, es decir, aquellos en los cuales el centro de reflexión es el sí mismo. Entre las etapas de vida que se representan en las obras se encuentran la interacción de las artistas durante la infancia y en su mayoría en su vida adulta, espacios en los cuales se desarrollaron experiencias significativas a su condición de género que pueden entenderse como prácticas deconstructivas de la realidad.
No obstante el estudio hace referencia a dos contextos socioculturales particulares, existen aspectos comunes en las bases de configuración de las identidades en los casos estudiados. Honduras ha sido uno de los países de la región Centroamericana que menos apoyo institucional ha brindado a las artes, al contrario de Costa Rica. Considerando la historia política regida por el mando y control militar en Honduras, se ha generado en el gremio de las humanidades y las letras una represión y un silenciamiento que ha dejado marcas hasta la actualidad en los artistas emergentes.
Aún cuando las condiciones socio históricas y culturales, tanto en Honduras como en Costa Rica muestran una marcada diferencia al nivel de estructuras institucionalizadas, las posibilidades de desarrollo para las artistas, en términos de su producción artística son limitadas en ambos países.
Doña Leticia de Oyuela a lo largo de su obra literaria y en particular en la segunda edición de su libro “Mujer, Familia y Sociedad: Una aproximación histórica”
[3] advierte que la realidad hondureña y en particular de la mujer y la familia están situadas en la encrucijada de una sociedad de fin de siglo. La autora evidencia que en la actualidad los discursos de la globalización y la posmodernidad son extremamente sensibles a los lenguajes y su radical contingencia e historicidad. También llama a la reflexión de mantenerse alerta a los discursos en el tanto la posmodernidad, entendida por la autora, como procesos de cambios rápidos que parecen haberse situado en los momentos agónicos de la modernidad, se convierten prácticamente en la idea subliminal de un camino largo, muy bien pavimentado pero vacío.
Seis años han trascurrido y el cuestionamiento que se hace Leticia de Oyuela, es aún un tema actual. Mujeres en las Artes se suma a la luchar por emprender la búsqueda hacia la comprensión de nuestros propios procesos individuales y colectivos. Es decir, examinar concientemente nuestros “sentimientos” de identidad que en acuerdo con Fernando Ainsa, nos confrontamos al desafío de la identidad múltiple en una sociedad globalizada que a su vez reclama un ajuste permanente de la memoria para tener una coherencia y una capacidad operacional que soporte los cambios y las inevitables adaptaciones a las que se deben hacer frente.
Notas:[1] Flax, Jean . El pensamiento de transición: Psicoanálisis, feminismo y teorías posmodernas. En Psicoanálisis y feminismo; Pensamientos fragmentarios. Ediciones Cátedra. Madrid, España. 1995. p. 85. [2] Calabrese Omar. El lenguaje del arte. Editorial PAIDOS. España. 1ra edición. 1987, 1997. P.11. [3] Oyuela, Leticia. Mujer Familia y sociedad: Una aproximación histórica.2da. Edición. Guaymuras, Tegucigalpa, 2001
Referencias
1. Ainsa, Fernando. El desafío de la identidad múltiple en la sociedad globalizada. En Fronteras e identidades. Escuela de Estudios generales, sección comunicación y lenguaje. Fronteras e identidades. Editorial de la Universidad de Costa Rica. 1998
2. Alvarez, Josefina. Mujeres centroamericanas y su práctica artística: Interpretación de la realidad desde el lenguaje del arte. Un estudio de casos Honduras- Costa Rica. Tesis sometida a la consideración del Programa de estudios de postgrado para optar al titulo de Maestría. Univerdidad Nacional – Universidad de Costa Rica. Costa Rica. 2006
3. Calabrese Omar. El lenguaje del arte. Editorial PAIDOS. España. 1ra edición. 1987
4. Flax, Jean . El pensamiento de transición: Psicoanálisis, feminismo y teorías posmodernas. En Psicoanálisis y feminismo; Pensamientos fragmentarios. Ediciones Cátedra. Madrid, España. 1995
5. Lamas, Marta. El género. La construcción cultural de la diferencia sexual. Ciencias Sociales, Estudios de Género. Compilación e introducción de Marta Lamas. Grupo Editorial, Miguel Ángel Porrua, México
6. Oyuela, Leticia. Mujer Familia y sociedad: Una aproximación histórica.2da. Edición. Guaymuras, Tegucigalpa, 2001
Josefina Alvarez Dobinger
Cabina Maniobra VOL.3 año 2007