jueves, 15 de enero de 2009

Edición No. 4 Maniobra

De una memoria sensorial a las ideas y los haceres
Por: Geógrafa. Aracely Acosta Peñalba
Tegucigalpa, M.D.C. Diciembre 2008



Bajaba por la Ave. Cervantes con dirección al centro de Tegucigalpa, una mañana húmeda , justamente cuando cruzaba el puente San Rafael al sentir el olor de la tierra mojada me hizo recordar y percibir la seguridad del aroma que para mi definía Tegucigalpa, fue como una intempestiva y sorprendente revisita a las memorias infantiles que fijo en mi esta ciudad, este territorio[1]. Coincidentemente, para efecto del tema que trata estas líneas, estaba parada justo en los linderos de lo que hoy se conoce como Centro Histórico del Distrito Central (CHDC), caminaba hacia los bajos del Palacio Legislativo en donde se realizaría la “Creativa Asamblea, Una Acción de Mujeres ante el Congreso Nacional“, organizada por la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH) y Mujeres en las Artes (MUA). Esta creativa asamblea se trató de la instalación de una plataforma de acción político - cultural en la que las mujeres trabajadoras de la maquila y otras habitantas de los barrios y colonias de los municipios donde se asienta la industria maquiladora de este país, escenificaron sus voces de protesta por las condiciones laborales denigrantes a las que se ven sometidas, a través de diversas y muy enriquecidas formas artísticas y discursivas, para sentar que si existen otras maneras también parlamentarias de debatir[2], poniendo por delante el mas caro sentido humanista.

Así, en ese momento, el tránsito por el Centro Histórico (CH) me llevó desde una memoria sensorial muy íntima, definitoria de mi relación afectiva y de conocimiento con este territorio, hasta la participación en una acción política pública desde los lenguajes más creativos posibles, mediando para ello las materializaciones organizacionales mencionadas.

Se trató pues de un recorrido muy individual, partiendo desde la intimidad, y del que bien podría decirse no lleva a nada de corte histórico, pues se queda claramente confinado a la difusa y subsumida esfera de la cotidianidad, que la misma es tan difusa y densa que hace casi imposible desde ella hilvanar explicaciones plausibles para entender y entendernos como un todo geográfico, en este caso destacado por su condición de Centro Histórico.

Quizás una primera imagen cartográfica que por analogía mejor se puede acercar al panorama descrito en el párrafo anterior, lo sean las cartas portulanas de los siglos XIV y XV, las que repletas de trazos direccionales, notas manuscritas y uno que otro nodo direccional, dejan ver la complejidad de la orientación para las navegaciones, en las que además, habrá que tener entrenamiento específico, so pena de naufragar en insondables destinos.

Este es el primer punto en el que me detengo para el debate por abrir en estas cuartillas; La cotidianidad individual y colectiva si bien teje complicadas tramas, al igual que las cartas potulanas, permiten lecturas para orientar la navegación, toda vez que ambas muestran algunos nodos direccionales, rosas náuticas, a la manera de claves para dichas lecturas, encontrando los sentidos que hacen a las decisiones por donde transitar. A partir de aquí daré forma a algunas líneas explicativas desde las cuales nos acerquemos a la noción de “Centro Histórico”[3].

La cotidianidad individual, por guardar como primerísima materialidad la corporalidad, resulta en lo más próximo, lo más tangible, y aparece casi como irreductible. Es el principal instrumental, que a nadie le falta, para comunicarnos y hacer posible nuestra existencia; Generador y receptor de lenguajes, de lecturas, de ideas, de realizaciones tecnológicas, de codificaciones genético - ambientales y culturales, de prácticas y ordenamientos sociales, de valorizaciones, de afectividades, de racionalizaciones y percepciones estéticas. No tenemos otro tamiz más genérico y común para interactuar, por lo que hacer lecturas al margen de este hecho, es mas que un desacierto, una auto negación dejando casi en el vacío cualquier intento de explicación – interpretación, y sobre todo de pro acción social.

La individualidad, la cotidianidad, el espacio y la territorialización
Si recorremos, como probablemente lo hacemos a diario, la porción de territorio delimitada como CH, observaremos construcciones residenciales, viales, religiosas, institucionales, plazas y parques, monumentos escultóricos, al tiempo que veremos las dinámicas que le dan vida, en actividades educativas, artísticas, regulatorias, el ir y venir de vehículos, de gente de a pie, de encuentros entre esa gente, de sus acuerdos y desacuerdos. Seguramente descubriremos también que por generaciones ese lugar ha sido un centro para análogas situaciones a las arriba descritas, llegando a ser de mucha importancia y por tanto propio para instalar, no sin conflictos, algunos de los emblemas mas importantes; casas de gobierno, casas de comercio, esculturas de personajes relevantes, todo ello en el supuesto empírico que son representativos (por tanto aceptados) por la colectividad.


Así podemos consensuar que el CH es una porción territorial, un paisaje, un espacio que deviene en su condición de tal, por la permanencia en el tiempo, por los vestigios materiales relevantes depositados en él (edificios, monumentos, etc.), mismos que suelen guardar un valor emblemático, y que nos informan de modo fragmentado, de una vida pasada, y finalmente de lo que hacemos en él, que a su vez nos lleva al futuro. Por lo dicho entonces es pertinente buscar precisiones sobre territorio, paisaje y espacio, para permitirnos dialogar de mejor manera, sobre lo que en él sucede, y lo que pretendemos hacer.
El territorio y el paisaje suelen verse como sinónimos, y constituyen la materialidad física tangible, visible, utilizables como el suelo, las construcciones de infraestructura, de producción económica, etc., en tanto que el espacio es todas esas formas de materialidad mas la vida social que las anima
[4] . En tal sentido el espacio es el presente, el que hacemos con nuestra cotidianidad, el moldeado día a día, y quizás lo mas importante sea el poder decidir sobre ese moldear diario, encontrando en ello una fuente de responsabilidad y de realización satisfactoria.

Por lo que toca a la territorialización se trata también de ese proceso vital de organizar – organizarse y direccionar el quehacer colectivo e individual sobre el territorio para dar lugar a un paisaje renovado, que trayendo el pasado deje huellas para el futuro, dándole forma al espacio; De esta manera la territorialización es el territorio vivido, el territorio sentido, el territorio con carga valorativa, que se hace en la cotidianidad.

En torno a lo cotidiano se ha dicho que es la mínima unidad de tiempo – espacio significativa y es la escala de la acción territorial, es asimismo el espacio - tiempo donde el cambio se produce. Constituye la condición concreta de existencia, texto y contexto del individuo en tanto actor y sujeto. Paralelamente lo cotidiano es repetitivo, autoevidente e incuestionable. Esta naturalización del cotidiano oculta significados y dificulta la crítica…a partir de este reconocimiento de la trampa posible del cotidiano, pero también de su riqueza es que su análisis se transforma en método que requiere: 1. Desactivar el proceso de naturalización (espíritu crítico); 2. Identificar lugares o nodos de actividad social (o falta de ellos) donde el cotidiano es significativo en tanto lugar de reproducción de las condiciones sociales o del cambio social; 3. Análisis de las categorías de tiempo – espacio; 4. Volver al origen, volver al uno como campo de observación
[5]. Las últimas ideas vienen a ser más bien una aproximación metodológica, un poco en la función de las rosas náuticas de la cartografía portulana, con las que se puede partir a internarse en las aguas de la acción.

Ideas en marcha para la acción en el CHDC
Hacia marzo del 2007 el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) y la Asociación Metropolitana del Distrito Central (AMDC) concertaron la cooperación entre ambas instituciones en lo que a trabajo de preservación del Centro Histórico se refiere, concertación que se ve formalizada a través de convenio IHAH – AMDC del 20/9/2007, y que estipula con precisión la formación de “un comité ciudadano que apoye la revitalización del Centro Histórico”, medida relevante en la prospección de formas de organización social para la acción, y que posteriormente daría paso a un Comité de Transición que a su vez llevara a la conformación y formalización debida de la Comisión Ciudadana del CHDC.

En la misma intención arriba descrita se realizaron en agosto del 2007 los trabajos del Taller SIRCHAL II “Revivir el Centro Histórico de Tegucigalpa. La Recuperación de los Espacios Públicos”
[6]. De la revisión de sus documentos resultantes puede decirse que se trató de un importante y rico esfuerzo interdisciplinario en busca de vías de estructuración programático – operacionales, que a su vez soporten políticas, en este caso desde un gobierno local[7] . Esta situación le confiere un alto potencial de dirección, siendo entonces menester atender con cuidado sus letras y sus materializaciones, habida cuenta de hacer ejercicio crítico, creativo y responsable necesario para que redunde en claras mejoras de la calidad de vida de quienes habitamos y transitamos en esta porción de territorio planetario.

Los anclajes de mayor densidad que a mi juicio presenta la propuesta, están colocadas en las nociones de Patrimonio Cultural, Turismo Cultural conectados en un proceso de Turistificación, ya en ciernes. Las nociones instrumentales relevantes que acompañan son un Plan Particularizado del CHDC, que sobre la base de los Diagnósticos de Percepción Ciudadana, y otro Institucional de la Alcaldía Metropolitana, supone un intenso y seguramente no fácil proceso de concertación ciudadana para su formulación, negociación y eventual aprobación. Dos proyectos operativos específicos están perfilados y ejecutándose por parte del gobierno local: Activación de Circuitos Turísticos y un Programa de Cultura Ciudadana.

Es menester decir que Mujeres en las Artes ha sido participe de este impulso de acción social de manera sostenida, tanto en las jornadas Sirchalinas, como en el Comité de Transición y finalmente hasta ocupar el cargo de la presidencia de la Comisión Ciudadana. Nuevamente creo oportuno traer a colación algunas puntualizaciones conceptuales de las nociones referidas anteriormente. El patrimonio se define como el conjunto de bienes y obligaciones de una persona, se orienta hacia el sentido de propiedad, pero también hacia el de herencia familiar, con valor jurídico, estabilidad y legitimidad, con raíces en el tiempo e inscripción en el espacio. En una visión de proceso se trata de patrimonialización, que se considera como el proceso voluntario de construcción social de valores, contenidos en el espacio – tiempo de una sociedad particular y forma parte de los procesos de territorialización que están el base de la relación entre cultura y territorio[8]. Por su parte el turismo cultural es aquel que tiene como materia prima para su factura e intercambio el patrimonio cultural. En una perspectiva de proceso la turistificación se ha entendido como la producción turística resultante de por lo menos tres sistemas; uno de actores, uno de imágenes y uno de espacios[9]. De tal forma que la turistificación va muy de la mano (es su motor dinamizador) con la patrimonialización, teniendo convergencia en las territorializaciones.

Entre estas tramas lo que se trafica son valores, sentidos, por tanto vínculos significativos, objetos de mercantilización y a su vez referencias culturales generadoras de control ideológico (Dimeo 1995; 55 en Bustos Cara). Puede entenderse entonces que no es para nada banal o inocuo el asunto, ni siquiera es una dilecta y muy afortunada forma de agenciarse recursos financieros. Es construir fuerza social vital en cualquier sentido, con capacidad de orientar desarrollo en dimensión de largo aliento. Hay por lo tanto en este punto un foco rojo que debemos atender, por cuanto los valores y los correspondientes procesos de valorización, si bien implican una realización voluntaria, también implican concentración de fuerza, resultante de los actores sociales que pugnan en ellos y por ellos, y son casi siempre el resultado de dinámicas de naturaleza conflictiva, antagónicas incluso, que operan a través de selecciones y omisiones deliberadas o no, jerarquizaciones, exclusiones e inclusiones, alcanzando puntos máximos de cristalización (tangible e intangible), por ejemplo al volverse emblemáticas, dejándose ver como fundamentales, esencialistas, sagradas o cuasi sagradas, generando entonces una poderosa inducción, mas que a la vivencia a la reverencia.

Si no, veamos nuestro CHDC, no sería descabellado afirmar que es un escenario para reverenciar lo masculino, con Morazán, Lempira y Valle a la cabeza, que excluye a las mujeres de los hechos considerados históricos de alta valía (que no sea la maternidad). Así, el paisaje – esqueleto cultural monumentalizado lee bien el momento histórico en el que fue producido, en el cual las mujeres somos ausencia.

Juana Pavón, autora del epígrafe de estas cuartillas, no se sometió a tal desiderátum de sacralidad, y dispuso mostrarse irreverente subiéndose a la ecuestre estatua morazánica
[10], colocando un fuerte mensaje de contrapunto y sacudirnos de nuestras valoraciones.

Cuando decimos “Revivir el Centro Histórico. La recuperación de los espacios públicos”, no estamos diciendo acaso que la actividad comercial del ambulantaje no significa darle vitalidad al territorio, y si lo es por el contrario, una actividad similar de patentes transnacionales como Mc Donald, Pizza Hut, Burguer Kin y similares. Si recuperamos el espacio público de las manos de la indigencia, vendedoras-es ambulantes, prostituidas, etc., es porque no les pertenecía, entonces ¿cómo es público?, ¿acaso lo público no se refiere a que nos pertenece a todos y todas?. No será más propio entonces hablar de concertar – negociar sobre los contenidos y dinámicas de estos espacios. Porqué erigimos un Museo para la Identidad Nacional (MIN), actor destacado de nuestro CHDC, cuando a todas luces lo que la realidad nos muestra es que somos identidades llenando un país.

Este tipo de discusiones resultan nodales no solo en la gestión desde el gobierno local, sino principalmente en los procesos de concertación ciudadana y en las motivaciones de las acciones autónomas que hacen las territorializaciones.

Desde el espacio autonómico de la acción las Mujeres en las Artes y el CHDC
Varios podrían ser los ejemplos de peso que en cuanto de construcción de espacios autonómicos en el CHDC se dejan ver en el tiempo cercano; a saber: la manifestación regular del Comité de Familiares de Desaparecidos (COFADEH) en la Plaza de la Merced, la Creativa Asamblea. Una acción de Mujeres ante el Congreso Nacional (CODEMUH – MUA), la propia acción de Juana Pavón en la estatua morazánica, etc. Todas ellas contribuyendo a darle forma a territorializaciones en el cotidiano con fuerte sentido crítico.

Por lo que toca a Mujeres en las Artes, ahora ocupando la presidencia de Comisión Ciudadana del CHDC, pueden encontrarse antecedentes en su trabajo, particularmente aquel que tiene como asiento destino el CHDC
[11], que permiten instalar con confianza expectativas alentadoras

Las agendas desarrolladas por las Mujeres en las Artes son un buen ilustrativo de un actor con altas competencias ganadas en la acción desde la individualidad y cotidianidad, construyendo espacios a través de vigorosas experiencias de territorialización.

Casi a la par que la Presidencia de la República emitiera su máxima – Acuerdo para que esta porción del territorio se constituyera como el CHDC[12]. . Antes que llegaran las enriquecedoras experiencias de los talleres SIRCHAL de la cooperación francesa. Y antes también que las autoridades del gobierno local abrieran una ventanilla gerencia para el CHDC, MUA abrió perspectivas, visiones, cuestionamientos, propuestas cargadas de significantes y significados diversos para vivir y hacer otras lecturas de la ciudad, mas satisfactorias, mas inclusivas, menos sacralizadas, mas al alcance de la mano, mas cercanas al alma; Algunos ejemplos: Espacio Público para el Arte Femenino Contemporáneo , Comunicación y Creatividad. Un Día Fantástico Sin Violencia Festivales Instala 99, 02 y 05.

Por otra parte MUA cuenta en su Centro de Artes Visuales con la Sala MAC (Mujeres en el Arte Contemporáneo), que es única en la ciudad y el país, hecho que reviste un alto valor simbólico, vehiculante de recomposiciones valóricas muy transgresoras, en busca de las equidades que tanta faltan nos hace a una vida digna y satisfactoria[13].


Desde la plataforma proyectiva “La Ciudad a Descubrir / La Ruta se materializó una exquisita manera de ver la ciudad como un escenario al que me puedo subir y ver lo que hay y ha habido en él, que me hablen de sus memorias o retazos de historias con los cuales la vida nos llevó a constelar, llevando como guías a teatristas. Desde la misma Ciudad a Descubrir se convocó a Vivir el Barrio, en el Barrio Abajo[14], que entre otras cosas dio como resultados y productos los siguientes[15]: Diagnóstico socioeconómico del Barrio Abajo, Perfil Geográfico del Barrio Abajo y mapas complementarios[16], Propuesta de específica de espacios de actividad cultural- artística en el Barrio Abajo, Perfil Histórico del Barrio Abajo, Imaginarios Urbanos del Barrio Abajo, Talleres de Promoción Social Cultural para grupos, organizaciones y población en general, Recorridos turísticos culturales programados por el Barrio Abajo, Campaña de comunicación “Entre palacios entremos al Barrio Abajo”, Banco de imágenes fotográficas del Barrio Abajo, Talleres de capacitación para pobladores del barrio sobre: teatro, narrativa y fotografía, Estampas del Barrio Abajo[17], Memorias del Barrio Abajo, Exposición itinerante de fotografías, Proyección de video, Programación de actividades culturales en nuevos espacios en el barrio.

Puede comprenderse entonces como de la mano de una materialidad organizacional como MUA (dentro de muchas y ojalá que haya cada vez más), se facilita y entiende un transito como el que deja ver el título del presente trabajo, y que espera abonar a uno mas nutrido y vigoroso, pretendiendo ir del paradigma de la reducción al de la diversidad.


Bibliografía
Acosta Aracely; Lecturas Interpretativas y Valorativas sobre MUA 2003 – 2008; Documento elaborado para Mujeres en las Artes; Tegucigalpa, Junio 2008.
Bolívar Julio César; Ciudadanía, democracia cultural y gestión de políticas en centros históricos. Las identidades cinéticas; En Carrión Fernando (Editor); Desarrollo Cultural y gestión en Centros Históricos; FLACSO Ecuador; Quito, Ecuador, 2000
Bustos Cara, Roberto; Cambios en los sistemas territoriales. Actores y Sujetos entre La Estructura y la Acción (Propuesta teórico - metodológica).
Bustos Cara, Roberto; Patrimonialización de Valores Territoriales, Turismo, Sistemas Productivos y Desarrollo Local; Aportes y Transferencias, Año/ Vol. 8 – 002; Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.
Bustos Cara, Roberto; Identidad, Turismo y Territorios Locales. La permanente construcción de valores territoriales; Aportes y Transferencias, Año/ Vol. 5 – 1; Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.
Caraballo Perichi, Ciro; Centros Históricos y Turismo en América Latina. Una polémica de fin de siglo; En Carrión Fernando (Editor); Desarrollo Cultural y Gestión en Centros Históricos; FLACSO Ecuador; Quito, Ecuador, 2000
Deutsche Rosalyn; Agorafobia; Cuadernos portátiles 12 del MACBA
Kingman Eduardo y Salgado Mireya; El Museo de la Ciudad. Reflexiones sobre la memoria y la vida cotidiana. En Carrión Fernando (Editor); Desarrollo Cultural y Gestión en Centros Históricos; FLACSO Ecuador; Quito, Ecuador, 2000
Santos Milton; La Naturaleza del Espacio. Técnica y Tiempo. Razón y Emoción; Ed. Ariel S.A.; Barcelona, España; 2000.
Taller SIRCHAL II Tegucigalpa. Revivir el Centro Histórico: La recuperación del espacio público; Alcaldía Municipal del Distrito central, Programa Francés SIRCHAL y Embajada de Francia en Honduras; Agosto 2007.


Notas:
[1] Lo de sorprendente viene del hecho de que un exilio de casi 20 años me separó de la ciudad y el país.
[2] Entre otros de los objetivos, la Creativa Asamblea a contrapunto de la Asamblea Legislativa Nacional, se propuso presentar públicamente una propuesta de reforma al título V (salud e higiene) del código laboral del país, para que éste no navegue en el vacío de ignorar perversamente, los irreversibles daños a la salud que genera en los cuerpos de mujeres (mayoritariamente mujeres) y hombres trabajadoras y trabajadores, una de las flamantes y nuevas formas globalizadas de la producción, como es la maquila.
[3]Considero que para el caso, son mas apropiados los conceptos de cascos fundacionales y /o espacios de valor histórico.
[4] Santos Milton; La Naturaleza del Espacio. Técnica y Tiempo, Razón y Emoción; Pag. 86; Ed. Ariel S.A.; Barcelona, España; 2000.
[5] Bustos Cara, Roberto; Cambios en los sistemas territoriales. Actores y Sujetos entre La Estructura y la Acción (Propuesta teórico - metodológica); Pag. 4….
[6] Seminario Internacional de Revitalización de Centros Históricos de América Latina. El Taller fue promovido por la Alcaldía Municipal, la Embajada de Francia en Honduras y el programa francés SIRCHAL II. Tegucigalpa, Honduras; Agosto 2007.
[7] Es importante hacer notar que varias de las recomendaciones de este trabajo ya están en marcha.
[8] Bustos Cara, Roberto; Patrimonialización de Valores Territoriales, Turismo, Sistemas Productivos y Desarrollo Local; Aportes y Transferencias, Año/ Vol. 8 – 002; Pags. 17 y 18. Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.
[9] Bustos Cara, Roberto; Identidad, Turismo y Territorios Locales. La permanente construcción de valores territoriales; Aportes y Transferencias, Año/ Vol. 5 – 1; Pag. 17; Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.

[10] Diario El Heraldo de Honduras; 24 de marzo del 2007
[11] Quien escribe ha tenido a su cargo la Dirección Técnica y Coordinación General de los Proyectos Vivamos el Barrio y Comunicación y Creatividad. Un Día Fantástico Sin Violencia, respectivamente, ambos en el Centro Histórico.
[12] Presidencia de la República, Acuerdo No. 527, emitido a través del Instituto Hondureño de Cultura y Turismo, con fecha 20 de diciembre d e1994.
[13] Para una retroalimentación muy interesante del potencial constructor/de constructor paradigmático de espacios como el mencionado véase a Deutsche Rosalyn; Agorafobia; Cuadernos portátiles 12 del MACBA.
[14] El Barrio Abajo es uno de los cinco barrios mas antiguos de Tegucigalpa
[15] Taller SIRCHAL II Tegucigalpa. Revivir el Centro Histórico: La recuperación del espacio público; Alcaldía Municipal del Distrito central, Programa Francés SIRCHAL y Embajada de Francia en Honduras; Agosto 2007.
[16] Quien escribe es también la autora del Perfil Geográfico del Barrio Abajo. Documento en edición
[17] Se trata de estampas escénicas